Un CV en PDF no puede mostrar el contexto de un proyecto: qué problema resolvía, qué decisiones se tomaron, qué salió bien y qué haría diferente. Para eso hace falta una página propia.
Y si vas a hacer un portfolio, tiene más sentido construirlo tú mismo que usar una plantilla. El proceso en sí ya dice algo sobre cómo trabajas.
Astro por su rendimiento y su modelo de cero JavaScript por defecto — un portfolio no necesita hidratación del cliente.
CSS puro con variables para el sistema de color. Sin frameworks, sin clases de utilidad, sin dependencias innecesarias. Control total sobre cada decisión visual.
Sistema de color propio: fondo marino #0d1117, acento índigo #818cf8 y jerarquía de cuatro niveles de texto. Tipografía Space Grotesk para títulos e Inter para texto corrido.
Construir el portfolio desde cero me obligó a tomar decisiones de diseño real: sistema de color, jerarquía tipográfica, espaciados, estructura de navegación. No hay plantilla que te salve de pensar.
También aprendí a gestionar un proyecto propio con criterio de producto: qué incluir, qué quitar, cómo contar cada proyecto para que tenga sentido para alguien que no lo ha vivido.